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Cómo se ve a través del telescopio

Hace 6 horas 41 mins

Antes de lanzarse a comprar un telescopio, es importante conocer qué podemos ver a través del telescopio. Y, sobre todo, cómo vamos a verlo.

En nuestros cursos de astronomía siempre recomendamos lo mismo. De la misma manera que uno no se compra un coche y luego se saca al carnet de conducir; al iniciarse en la astronomía uno debería aprender lo básico y luego pensar en comprarse un telescopio. Por desgracia esto no siempre es así y muchas veces la gente se lleva grandes decepciones con sus recién estrenados equipos. Hoy vamos a hablar de cómo se ven las cosas a través del telescopio.

No se ve como en las fotos

Seguro que has visto en la tele o en internet espectaculares imágenes de la Galaxia de Andrómeda o la Nebulosa de Orión. Sin duda, son impactantes. Pero siento decirte que a través del telescopio las cosas no se ven como en las fotos. Ni tu telescopio es el Hubble, ni tus ojos son tan sensibles como una buena cámara ni tu cerebro dispone de software de edición y procesado. Así que, antes de llevarte una decepción, déjame contarte cómo se ven las cosas a través del telescopio.

Expectativa y realidad a través del telescopio. Los objetos no se ven como en las fotos.

Nuestros ojos son herramientas de observación asombrosas pero están especialmente desarrollados para ver bien durante el día. ¿Te has fijado alguna vez que por la noche no somos capaces de distinguir colores? Si sales al campo, alejado de las luces de la ciudad, verás que todo se vuelve gris. Nuestros ojos no reciben suficiente luz como para excitar los conos, las células que captan el color, y solo empleamos los bastones, las células que perciben la luminosidad. Dicho de otra forma, por la noche no serías capaz de decirme de qué color son mis pantalones porque los vas a ver de color gris, más claro o más oscuro, pero gris. Lo mismo ocurre al mirar a través del telescopio. Pero no siempre…

El cielo y el telescopio marcan la diferencia

No todo depende de nuestro ojo. Hay múltiples factores que afectarán a la calidad de nuestras observaciones: la experiencia, el telescopio, la contaminación lumínica y la transparencia atmosférica.

En AstroAfición llevamos más de diez años dedicados a la astronomía. Son miles de noches las que hemos pasado a pie de telescopio y eso, obviamente, se nota. En todo este tiempo hemos ido mejorando nuestra capacidad para percibir detalles sutiles, distinguir formas y apreciar colores. Por eso, no te decepciones si no llegas a ver lo mismo que un observador avanzado. Poco a poco tú también irás adquiriendo la experiencia necesaria y mejorando tus observaciones.

Además de la experiencia, el telescopio también es un factor de gran importancia. Tanto la calidad del instrumento como su apertura son fundamentales para la observación astronómica. Os puedo asegurar que la diferencia entre observar la misma nebulosa con un telescopio de 15 centímetros a observarla con un telescopio de 30 es abismal.

Del mismo modo, la calidad del cielo y la contaminación lumínica del lugar afectarán en gran medida a la observación. El mismo telescopio en un entorno rural sin contaminación lumínica ofrecerá imágenes muchísimo mejores que en un entorno urbano o semiurbano. Así que, si tienes oportunidad, aléjate de las luces de la ciudad y sal con tu telescopio al campo. Seguro que disfrutas mucho más de la observación.

Observación planetaria y de estrellas

A simple vista podemos notar que no todas las estrellas son blancas, sino que hay algunas un poco más azuladas y otras algo más amarillentas o rojizas. Los colores de las estrellas dependen de su temperatura y, aunque son tonalidades sutiles, sí que somos capaces de percibirlas, tanto a simple vista como a través del telescopio. De hecho, estrellas dobles como Albireo nos permitirán comprobar la diferencia de colores.

Albireo, una estrella doble de colores

Lo mismo ocurre con los planetas. A simple vista podemos apreciar cierta tonalidad anaranjada o rojiza en Marte, o un ligero color amarillento en Saturno. Esto es debido a que, tanto las estrellas como los planetas, emiten suficiente luz como para excitar los conos de nuestra retina y, por tanto, percibir color. De esta forma, a través del telescopio sí veremos los colores de las estrellas y los planetas.

Saturno a través del telescopio

Lo que será muy diferente es el tamaño con el que los veremos. Incluso con un telescopio a más de 200 aumentos, no conseguiremos ver los planetas mucho más grandes. De hecho, llegará un momento en el que cuanto más aumentemos la imagen, peor se verá. Esto es debido a la distorsión atmosférica y las imperfecciones propias del telescopio. Así, muchas veces conviene verlo más pequeño pero con más detalle, que no grande y borroso.

El tamaño de Saturno a través del telescopio. Mejor pequeño y nítido que grande y borroso

Esto puede decepcionar a muchas personas, que esperan ver los planetas tal como nos los muestran las misiones espaciales. Pero a mi me sigue pareciendo asombroso que seamos capaces de ver un objeto tan lejano con tanto detalle. ¡Si en un buena noche hasta se llega a ver la división de Cassini!

Observación de cielo profundo

Entendemos por cielo profundo todos aquellos objetos que están muy alejados y, por tanto, se ven de manera débil y difusa a través del telescopio: nebulosas, galaxias y cúmulos de estrellas. Este tipo de observación es muy diferente a la observación planetaria. Y es lo que produce más decepciones y frustraciones entre los recién llegados al mundo de la astronomía.

A la hora de preparar una observación, conviene saber qué es lo que vamos a ver. Para ello, es bueno ver imágenes y tener una idea previa de cómo es dicho objeto. Pero lo que nosotros recomendamos es que no busquéis fotografías, sino dibujos. Existe toda una rama de la astronomía dedicada al dibujo astronómico, y a tratar de plasmar en papel lo que vemos a través del telescopio.

M13 a través de diferentes telescopios

En internet encontrarás multitud de dibujos de objetos astronómicos que te ayudarán a hacerte una idea de cómo se ve tal nebulosa o galaxia a través del telescopio. Para ello basta con buscar en internet (usando la palabra inglesa “sketch” = dibujo) y localizar a alguien que lo haya observado y retratado usando un telescopio con una apertura similar al tuyo. En esta web encontrarás multitud de ejemplo.

Trucos para mirar a través del telescopio

Además de apoyarte en estos dibujos, hay otro truco para aprovechar la observación al máximo. Antes explicamos que por la noche solo utilizamos los bastones de nuestros ojos. Pues bien, debes saber que estos se encuentran situados en la periferia de nuestra retina y no en el centro, donde están los conos. Por eso, si quieres aprovechar tu vista al máximo al mirar a través del telescopio, deberás utilizar el rabillo del ojo. Al mirar de reojo o mover la vista de lado a lado del ocular haremos que la luz llegue a nuestros bastones y seremos capaces de percibir muchos más detalles en objetos débiles y difusos. Te garantizo que la diferencia es enorme.

Dibujo representativo de lo que podemos ver al observar M31 por el ocular en un telescopio de aficionado

Además, prueba también a taparte un ojo con la mano o con un trozo de tela negra en vez de limitarte a guiñarlo. Al relajar los músculos de la cara notarás que percibes muchos más detalles que con tan solo guiñar. Y, por supuesto, no basta con mirar un segundo y quitarte. Cuando más tiempo estés pegado al ocular más detalles conseguirás captar.

El cielo a través del telescopio

Aunque las fotos puedan ser más espectaculares al mostrar más detalles y colores, lo realmente bonito de la astronomía es entender lo que uno está viendo. Saber que la luz que llega a tus ojos salió hace millones de años y fue emitida por estrellas que pueden que ya ni existan. Eso es lo realmente impresionante.

La astronomía es una cura de humildad, un momento de relajación y un disfrute para nuestro cerebro. Pero no esperes que todo se vea como en las fotos de la NASA o la decepción será muy grande. Lee, aprende y descubre por ti mismo cómo se ven las cosas a través del telescopio en nuestras observaciones astronómicas.

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¿Cuánto dura un día y un año en cada planeta del Sistema Solar?

Lun, 07/10/2019 - 10:02

Todos sabemos que un año en la Tierra dura 365 días y cada día dura 24 horas. Si entramos en detalle, esto en realidad tampoco es cierto, ya que se trata de medidas aproximadas o promedio. Pero lo que nos interesa hoy es saber cuánto duran los días y los años en los distintos planetas del Sistema Solar.

El concepto de día y año

Antes de nada, conviene puntualizar que entendemos por día el tiempo que tarda el planeta en dar una vuelta sobre sí mismo, alcanzando la misma posición respecto al Sol. Por su parte, entendemos por año el tiempo que tarda un planeta en dar una vuelta alrededor del Sol, alcanzando la misma posición respecto al Sol. Por tanto, cuando hablemos de “año” o de “día” deberíamos siempre añadir a qué planeta estamos haciendo referencia. Es decir, el año terrestre no será igual que el año marciano o el año venusiano.

El año y el día en los planetas interiores

Los planetas interiores son aquellos que están más cerca del Sol que la Tierra. Por tanto, conocemos por planetas interiores a Mercurio y Venus.

Mercurio

Mercurio es el planeta más cercano al Sol, situándose a una distancia de entre 46 millones de kilómetros (en su perihelio) y casi 70 millones de kilómetros (en su afelio). Esta cercanía hace que su velocidad de traslación sea muy alta, por lo que tarda tan solo 88 días en dar una vuelta alrededor del Sol. Por su parte, un día en Mercurio es especialmente largo, dura 58,5 días terrestres.

Venus

Venus es uno de los casos más extraños de nuestro Sistema Solar. Es el único caso en el que su día es más largo que su año. Esto quiere decir que tarda más en dar una vuelta sobre sí mismo, 243 días, que en darla alrededor del Sol, 224 días. Por no mencionar que además, es el único que planeta que rota en sentido contrario. Debido a esto el Sol en Venus sale por el Oeste y se pone por el Este.

El año y el día en los planetas exteriores

Por su parte, los planetas exteriores son aquellos que están más lejos del Sol que la Tierra. Por tanto, conocemos por planetas exteriores a Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.

Marte

Marte guarda grandes similitudes con nuestro planeta. Por ejemplo, un día en Marte dura 24h 37 minutos. Esto puede ser una gran ventaja para los futuros exploradores del planeta rojo, ya que no notarán un gran cambio en la duración del día. Además, la inclinación del eje de Marte es de 25º (la Tierra, 23,5º), por lo que tiene estaciones similares a nuestro planeta. Sin embargo, estas estaciones serían el doble de largas, ya que un año marciano dura 668 días, casi el doble que el terrestre.

Júpiter

Júpiter es el planeta más grande de nuestro Sistema Solar, con un diámetro de unas 11 veces el de la Tierra. Sin embargo, pese a su gran tamaño, la velocidad de rotación del planeta es altísima (45.300 km/h). Un día en Júpiter dura tan solo 9 horas 50 minutos. Esto explica la distribución de sus nubes de forma paralela al ecuador debido a la enorme fuerza centrípeta. Por su parte, el año en Júpiter es de casi 12 años terrestres.

Saturno

A Saturno le ocurre algo similar a Júpiter. La velocidad de rotación es tan alta (35.500 km/h) que tarda tan solo 10,5h en dar una vuelta sobre sí mismo. Sin embargo, al estar más alejado, el año en Saturno dura 29,5 años.

Urano

Urano es un caso algo especial, ya que su eje de rotación está inclinado 90º, es decir, Urano se desplaza alrededor del Sol dando vueltas “hacia adelante” como si fuera un balón de fútbol. Por tanto, si entendemos un día como el lapso de tiempo desde que el Sol sale hasta que se pone, tendríamos que decir que el día dura 84 años, que es el tiempo que tarda en completar su órbita. Un año en Urano dura 84 años, de los cuales cada polo del planeta pasa 42 años a oscuras y 42 años iluminados. Sin embargo, hemos definido el año como el tiempo que tarda en girar sobre sí mismo, por lo que podemos afirmar que un día en el planeta duraría unas 17 horas.

Neptuno

En Neptuno el día no duraría lo mismo si nos encontrásemos en el polo o en el ecuador. De media podríamos decir que su día dura 16 horas. Sin embargo, debido a su rotación diferencial, las zonas polares tardan 18 horas en completar una rotación y las zonas ecuatoriales unas 12. Por su parte, al ser el planeta más alejado, su año es con diferencia el más largo, 165 años.

Esta es la duración del día y la duración del año en cada uno de los planetas del Sistema Solar. Cada uno tiene sus peculiaridades pero llaman la atención algunos casos curiosos como los de Venus, Júpiter o Urano. Seguro que a partir de ahora piensas de otra manera al ver las nubes de Júpiter o al escurridizo Mercurio.

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Efemérides astronómicas: Octubre de 2019

Dom, 29/09/2019 - 17:55

Bueno, por fin llegó el otoño. Al igual que ocurre frecuentemente con la meteorología en la astronomía los cambios son graduales. De la misma forma en la que todavía podemos disfrutar de temperaturas relativamente suaves aún nos queda algo del cielo de verano para deleitarnos con él. Eso sí, conviene darse prisa con los últimos vistazos, ya que sólo lo tendremos disponible la primera parte de la noche.

La buena noticia es que con el avance estacional también cambia nuestro punto de vista sobre el universo; en la época estival nuestra mirada se dirige hacia el centro de nuestra galaxia y las maravillas escondidas entre las constelaciones de Leo, Virgo, Escorpión y Sagitario. En las noches de invierno el centro de la Vía Láctea está presente en el cielo durante el día, por lo que una vez ha caído el Sol podemos abrir una maravillosa ventana que nos asoma a las profundidades del universo. Como no tenemos una galaxia entera ocultando nuestro campo de visión podemos dirigir nuestra mirada muuucho más lejos.

 

EL CAMBIO ESTACIONAL DEL CIELO

En las actividades que realizamos con grupos siempre explicamos el cielo del momento del año en el que nos encontramos. Para ello partimos de las constelaciones circumpolares, comentando cómo estas giran en torno a la Estrella Polar, pero sin llegar a desaparecer nunca por debajo del horizonte.

El siguiente turno son todas las otras constelaciones, propias de cada estación del año. Cuando llegamos al punto en el que explicamos que en verano nuestro cielo “se orienta” hacia el centro galáctico y en invierno miramos hacia la profundidad del universo empezamos a ver caras de extrañeza.

Cuando hablamos de escalas tan grandes, que además no podemos ver
“desde fuera” es fácil perder la perspectiva y la orientación.

Para intentar ilustrarlo un poco mejor hemos preparado un vídeo en el que nos hemos alejado lo suficiente para tener una mejor perspectiva. En él podemos ver el Sol y la cara iluminada de nuestro planeta, de modo que cielo que observamos al fondo es el mismo que contemplaría una persona en la parte de la Tierra que no podemos ver, donde en ese momento es de noche.

Cambio estacional del cielo observado desde fuera de la Tierra

 

ENCONTRANDO LA GALAXIA DE ANDRÓMEDA

Uno de los mejores ejemplos de lo que nos espera en el cielo de los próximos meses es la Galaxia de Andrómeda, nuestra vecina en el universo. Durante este mes ya tenemos la galaxia muy bien situada en el cielo, por lo que os animamos a buscarla y disfrutar de ella. Para facilitaros la tarea hemos añadido una guía de búsqueda utilizando la técnica del salto de estrellas en la foto de portada.

 

VISIBILIDAD PLANETARIA

Antes de comenzar con los el repaso a cada planeta os recordamos que la información que os ponemos a continuación está calculada para un observador que se encuentra en latitud 40ºN. Este mes la cosa se complica un poco más porque la noche del 26 al 27 reproduce el cambio de horario de invierno CET (UTC+1) por lo que a las 3 de la madrugada volverán a ser las 2.

Como ya es costumbre adjuntamos la simulación del Sistema Solar en este mes de octubre. Podéis descargarlo para usarlo como fondo de escritorio

 

Simulación del Sistema Solar en octubre de 2019. No a escala

 

MERCURIO

Durante el mes de octubre podremos observar el planeta justo después del atardecer. Conforme avancen las semanas el planeta se irá separando más del Sol, aumentando su tiempo disponible de observación hasta el 20 de octubre, cuando alcanzará su máxima elongación este. A partir de ese momento volverá a emprender su encuentro con nuestra estrella, camino de su tránsito por delante del Sol que tendrá lugar el próximo 11 de noviembre. Os recordamos nunca debéis mirar al Sol sin los equipos astronómicos adecuados, ya sean filtros específicos o telescopios solares como los que podéis disfrutar en nuestras actividades.

 

VENUS

También será observable al atardecer, pero su visibilidad estará más condicionada, ya que se encuentra más cerca del Sol. Con el paso de los días está situación mejorará un poco ya que, al igual que Mercurio, Venus se está alejando del Sol desde nuestro punto de vista.

 

MARTE

El planeta será visible algo antes del amanecer. Los primeros días de octubre tan sólo dispondremos de unos tres cuartos de hora desde su orto hasta que las luces del alba oculten el planeta. A medida que transcurra el mes irá aumentando la distancia entre Marte y el Sol, por lo que durante la última semana contaremos con un tiempo de observación que rondará la hora y media.

 

JÚPITER

Podremos disfrutar del planeta desde el atardecer, momento en el que comenzará a ser visible. A principio de mes permanecerá en el cielo hasta una hora antes de medianoche y poco a poco irá adelantando su ocaso, hasta que se produzca tan sólo dos horas y cuarto después de la puesta del Sol.

 

SATURNO

Al igual que ocurre con Júpiter podremos contemplar a Saturno en el cielo desde algo antes del ocaso solar. Como el planeta está situado más a la izquierda de Júpiter desde nuestro punto de vista permanecerá visible hasta pasada la medianoche durante la mayoría del mes. Tan sólo después del cambio horario este tiempo se acortará de golpe, terminando el mes con su ocaso en torno a las diez y media de la noche.

 

URANO

Su orto se producirá poco después de la puesta del Sol y permanecerá visible en el cielo hasta que lo oculte la luz del amanecer. El mejor momento para observarlo será en las horas centrales de la medianoche, momento en el que se producirá su paso por el meridiano Sur, alcanzando su máxima altura

 

NEPTUNO

La situación de Neptuno es muy parecida a la de su gemelo helado, con la salvedad de que su salida se producirá antes de la puesta del Sol, por lo que alcanzará su máxima altura antes de la media noche y su ocaso se producirá un poco antes del amanecer.

A continuación os incluimos las curvas de visibilidad planetaria con la información más detallada.

 

Curvas de visibilidad planetaria en octubre de 2019

 

CONJUNCIONES Y OPOSICIONES

 

Fecha

Fenómeno  Objeto 1  Objeto 2  Separación  Elongación  Distancia angular jueves, 3 de octubre Conjunción  Luna  Júpiter  +1°06’50.4″  +68°09’54.9″  — domingo, 6 de octubre Conjunción  Luna  Saturno  +0°57’43.5″  +91°51’21.7″  — lunes, 7 de octubre Oposición  Urano  Mercurio  +182°14’53.4″  +177°45’06.6″  +96°29’57.1″ sábado, 12 de octubre Oposición  Urano  Venus  +180°01’04.2″  +179°58’55.8″  +27°05’57.6″ viernes, 18 de octubre Oposición  Luna  Júpiter  +182°22’32.4″  +177°37’27.6″  — domingo, 20 de octubre Oposición  Luna  Saturno  +180°20’05.9″  +179°39’54.1″  — jueves, 24 de octubre Oposición  Luna  Neptuno  +182°48’01.7″  +177°11’58.4″  — lunes, 28 de octubre Oposición  Sol  Urano  +180°31’05.2″  +179°28’54.8″  +5°17’44.1″ martes, 29 de octubre Conjunción  Luna  Venus  +2°50’58.7″  +20°30’49.1″  — jueves, 31 de octubre Conjunción  Luna  Júpiter  +0°28’39.3″  +45°31’13.8″  —

Si tenemos la suerte de contar con un horizonte oeste completamente despejado a finales de mes podremos disfrutar de una bonita alineación.

 

Alineación planetaria 30 de octubre

 

COMETAS

La elección de este mes ha resultado un poco más sencilla; nos hemos decantado por el cometa C/2018 W2 Africano que alcanzó su máximo brillo a finales del mes pasado. En la actualidad se encuentra en magnitud 8,5 (descendiendo en brillo) coincidiendo con su reciente punto de máxima aproximación a la Tierra. Bajo buenas condiciones de observación es detectable con telescopios pequeños e incluso prismáticos. En fotografía presenta una hermosa coma verdosa y puede apreciarse la cola de polvo que ha desarrollado. Os adjuntamos la carta de localización por si os animáis a buscarlo. Otro punto a su favor es que es visible en las primeras horas de la noche. Como no todo iba a ser maravilloso se prevé que pierda brillo muy rápidamente, por lo que para observación visual puede que sólo sea asequible durante la primera quincena.

 

 

LLUVIAS DE METEOROS

Este mes tiene varias lluvias de meteoros  menores con actividad baja y un par de ellas con pronósticos más interesantes.

Dracónidas de octubre (009 DRA). Tienen periodo de actividad entre el seis y el diez de octubre, con máximo previsto el día ocho y THZ de 10.

Oriónidas (ORI). Actividad entre 2 de octubre y 7 de noviembre. Máximo previsto para los días 21 y 22 de octubre, con THZ 20.

 

Radiantes de las lluvias de meteoros de octubre

 

EFEMÉRIDES ASTRONÓMICAS

 

Miércoles, 2 de octubre Plutón estacionario Jueves, 3 de octubre Mercurio en el afelio Venus 3.1° al N. de Spica Júpiter 1.9° al S. de la Luna Sábado, 5 de octubre Cuarto creciente Saturno 0.3° al N. de la Luna (ocultación) Jueves, 10 de octubre La Luna en el apogeo Viernes, 11 de octubre Neptuno 3.7° al N. de la Luna Domingo, 13 de octubre Luna llena Lunes, 14 de octubre Luna llena Urano 4.4° al N. de la Luna Viernes, 18 de octubre Aldebaran 2.9° al S. de la Luna Domingo, 20 de octubre Mercurio máx. elongación E. (24.6°) Lunes, 21 de octubre Cuarto menguante Miércoles, 23 de octubre Regulus 3.5° al S. de la Luna Sábado, 26 de octubre La Luna en el perigeo Marte 4.5° al S. de la Luna Domingo, 27 de octubre Urano, máximo acercamiento a la Tierra Luness, 28 de octubre Luna nueva Urano en oposición Martes, 29 de octubre Venus 3.9° al S. de la Luna Miércoles, 30 de octubre Mercurio 2.7° al S. de Venus Jueves, 31 de octubre Júpiter 1.3° al S. de la Luna Mercurio estacionario

 

 

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prueba tabla

Dom, 29/09/2019 - 12:55

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Miércoles, 2 de octubre

Plutón estacionario

Jueves, 3 de octubre

Mercurio en el afelio

Venus 3.1° al N. de Spica

Júpiter 1.9° al S. de la Luna

Sábado, 5 de octubre

Cuarto creciente

Saturno 0.3° al N. de la Luna (ocultación)

Jueves, 10 de octubre

La Luna en el apogeo

Viernes, 11 de octubre

Neptuno 3.7° al N. de la Luna

Domingo, 13 de octubre

Luna llena

Lunes, 14 de octubre

Luna llena

Urano 4.4° al N. de la Luna

Viernes, 18 de octubre

Aldebaran 2.9° al S. de la Luna

Domingo, 20 de octubre

Mercurio máx. elongación E. (24.6°)

Lunes, 21 de octubre

Cuarto menguante

Miércoles, 23 de octubre

Regulus 3.5° al S. de la Luna

Sábado, 26 de octubre

La Luna en el perigeo

Marte 4.5° al S. de la Luna

Domingo, 27 de octubre

Urano, máximo acercamiento a la Tierra

Lunes, 28 de octubre

Luna nueva

Urano en oposición

Martes, 29 de octubre

Venus 3.9° al S. de la Luna

Miércoles, 30 de octubre

Mercurio 2.7° al S. de Venus

Jueves, 31 de octubre

Júpiter 1.3° al S. de la Luna

Mercurio estacionario

 

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Inclinación del eje de rotación de los planetas

Lun, 23/09/2019 - 09:23

Todos los planetas giran alrededor del Sol en el mismo sentido. Y, aproximadamente, lo hacen en el mismo plano. Esto es debido propiamente al proceso de formación del Sistema Solar. Pero, entonces, ¿por qué los planetas tienen sus ejes de giro inclinados?

Ejes de rotación de los planetas

En la siguiente imagen se pueden apreciar las diferentes inclinaciones de los planetas del Sistema Solar. Salvo Mercurio y Júpiter, el resto de planetas muestran ángulos de inclinación bastante apreciables.

En este vídeo podemos ver una animación de la inclinación de los planetas y sus velocidades de rotación. Destaca especialmente Júpiter, que da una vuelta sobre sí mismo cada poco menos de 10 horas. Por el contrario, la velocidad de rotación de Venus es muy lenta (243 días) superando incluso lo que tarda en dar una vuelta alrededor del Sol.

Créditos: Dr James O’Donoghue

De entre todo ellos, seguramente el caso más conocido sea el de nuestro planeta. El eje de la Tierra está inclinado 23,5º con respecto al plano del Sistema Solar. Esta inclinación es la causa de las diferentes estaciones (primavera, verano, otoño e invierno).

El eje de Marte, por ejemplo, tiene una inclinación similar al de la Tierra (25º). Por eso, las estaciones en Marte son similares a las de nuestro planeta. Aunque su duración es mayor, ya que Marte tarda 22 meses en completar una vuelta alrededor del Sol.

Saturno, por su parte, tiene una inclinación algo mayor. Esta inclinación hace que veamos los anillos de forma diferente en ciclos de 12 años. En 2015 los anillos de Saturno alcanzaron su máxima inclinación aparente visto desde la Tierra. Poco a poco, cada año, esta inclinación va siendo menor y llegarán a estar prácticamente de canto en el año 2021.

Aparente cambio de la inclinación de los anillos de Saturno Venus y Urano, los casos más curiosos

Uno de los casos más curiosos es el de Venus. Su eje está inclinado casi 180º, es decir, está “boca abajo”. Esto hace que Venus gire en sentido contrario al resto de planetas. Es decir, el Sol en Venus sale por el Oeste y se pone por el Este, justo al contrario que en la Tierra.

Otro de los casos extraños en la rotación de los planetas es el de Urano. Su eje de rotación está inclinado 98º con respecto a su plano orbital. Por tanto, su rotación es en el mismo sentido que su traslación. Esto hace que, aparentemente, Urano vaya “rodando” mientras se desplaza alrededor del Sol. Este planeta es uno de los menos estudiados del Sistema Solar y guarda este y otros muchos misterios.

Rotación de Urano con el eje inclinado 98º ¿Por qué los ejes de los planetas están inclinados?

Los astrónomos llevan años tratando de responder a este pregunta pero, actualmente, no existe un consenso entre ellos. Quizá la teoría más probable, y contrastada en el caso de la Tierra, es que las inclinaciones fueron provocadas por grandes choques protoplanetarios en los primeros años del Sistema Solar.

Sin embargo, existen otras teorías que buscan su origen en tirones gravitatorios entre los distintos planetas, precesiones del eje de rotación, interferencias con los campos magnéticos, etc.

En cualquier caso, parece que la teoría más aceptada es la de los choques planetarios. En palabras del astrofísico Wladimir Lyra, del Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York: “Las investigaciones revelan que el sistema solar era un sitio caótico en sus comienzos. Existió mucha interacción entre los protoplanetas. Los ocho planetas que vemos actualmente son sólo los ‘ganadores’ en una batalla que vencieron a costa de algunas cicatrices”.

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Filtros para telescopio – Iniciación a la astronomía

Lun, 16/09/2019 - 09:54

Los astrónomos aficionados tienen a su disposición gran cantidad de filtros para telescopio. Aunque, personalmente, no considero que el uso de filtros sea de un nivel de iniciación a la astronomía. Por eso es algo que tratamos sobre todo en nuestro Curso Avanzado de Astronomía. Desde AstroAfición creemos que los filtros son una herramienta muy útil cuando ya se tiene la experiencia y los conocimientos básicos bien asentados. En este artículo vamos a analizar los distintos tipos de filtros astronómicos que existen y su aplicación.

Filtros de banda ancha

Los filtros de banda ancha son aquellos que eliminan ciertas líneas espectrales, dejando pasar todas las demás. En astronomía se utilizan filtros de banda ancha que eliminan las bandas de emisión más habituales de las luminarias: mercurio y sodio. Con esto se consigue mejorar el contraste de los astros al eliminar gran parte de la contaminación lumínica. Su efecto no es muy espectacular pero sí puede ayudar bastante.

Transmisión de distintos filtros astronómicos

Dentro de este tipo encontramos filtros de contaminación lumínica (LPR o CLS por sus siglas u otros nombres comerciales como SkyGlow o Deep Sky) o de contraste amplio (UHC o NPB). Dependiendo del telescopio y, sobre todo, del lugar de observación, será más aconsejable el uso de uno u otro filtro. Por ejemplo, el NPB es un filtro muy bueno pero solo con telescopios de gran apertura (>200mm). Por su parte, existen varios modelos de UHC para telescopios de gran apertura (UHC a secas) o para telescopios menores (UHC-s o UHC-e).

No obstante, el creciente uso de iluminación led hace que estos filtros sean cada vez menos útiles. A diferencia de las clásicas lámparas de sodio y mercurio, los led no emiten en una franja concreta del espectro. Por tanto, es muy complicado poder eliminar su efecto en la contaminación lumínica a través de filtros.

Filtros de banda estrecha

Los filtros de banda estrecha funcionan de manera inversa. Es decir, limitan el paso de todas las franjas de emisión salvo de algunas en concreto. De esta forma, existen filtros adecuados para cada tipo de nebulosa pero no hay uno que valga para todas. La idea de estos filtros es la siguiente: si dejamos entrar la luz que procede de estos objetos y eliminamos el resto, obtendremos una imagen muy contrastada, ya que el fondo aparecerá muy oscurecido y resaltará el objeto en cuestión. No obstante, ten en cuenta que la visión de las estrellas, y todos aquellos astros formados por ellas (cúmulos abiertos, cúmulos globulares, galaxias…) empeora considerablemente, ya que las estrellas emiten en todo el espectro y estos filtros cortan gran parte de su emisión.

Filtros para telescopios de banda estrecha

Estos filtros son, por lo tanto, muy específicos y restrictivos. Su uso está limitado a ciertas nebulosas y solo a través de telescopios de aperturas superiores a 250mm. Sin embargo el resultado que ofrecen es espectacular y, en muchas ocasiones, marcan la diferencia entre ver la nebulosa y no verla en absoluto.

Existen en el mercado filtros de distintas longitudes de onda, dependiendo de las emisiones de cada nebulosa. Los más habituales son los filtros OIII y H-beta. El filtro OIII destacan especialmente las nebulosa del Velo y algunas nebulosas planetarias. Por su parte, con el filtro H-beta se resaltan sobre todo la nebulosa California, la Cabeza de caballo y la Cocoon.

Filtros para planetaria

Existen filtros dedicados especialmente a la observación de la Luna y los planetas. Son filtros muy específicos y a los que no se les puede sacar tanto partido, por lo que no son una opción recomendada a la hora de empezar. Sin embargo, debido a su menor precio y al desconocimiento, muchos aficionados a la astronomía empiezan comprando uno o varios de estos filtros. En nuestra opinión, es un error empezar con este tipo de filtros.

Filtros de colores para Luna y planetas Filtros lunares

La luz de la Luna es muy intensa y puede llegar a ser molesta a través del telescopio. Sin embargo, es importante resaltar que la luz de la Luna no provoca daños oculares en ningún caso, como sí ocurre con el Sol. Por tanto, filtrar su luz nos permitirá estar más cómodos y ganar algo de contraste para percibir mejor los detalles pero no es algo que sea estrictamente necesario.

En el mercado de filtros lunares encontramos tres tipos de filtros:

  • Filtros lunares de color verdoso. Estos filtros suelen venir como accesorio en muchos telescopios de iniciación o en kits de oculares. Son filtros de muy mala calidad y pese a su reducido precio, no son aconsejables para la observación puesto que no ofrecen grandes ventajas y tiñen la Luna de un color verdoso desagradable.
  • Filtros de densidad neutra. Estos filtros reducen la transmisión de luz en un factor dado pero conservan bastante bien el color natural de la Luna. Existen filtros con niveles de transmisión del 8% hasta el 50%. Los filtros de mayor transmisión son más apropiados para telescopios pequeños y los de menor transmisión para tubos más grandes.
  • Filtros polarizadores variables. Son los mejores para la observación lunar, ya que permiten adaptar su transmisión de luz. Se trata de dos filtros unidos entre sí. De esta forma, al girar uno se puede regular el grado de oscuridad deseado. La mayoría de filtros polares tienen un nivel de transmisión entre 1% y 40%.
Filtros de colores para planetas

Los filtros de colores permiten resaltar detalles en la observación de planetas. Así pues, un filtro rojo permitirá observar con mayor claridad las bandas de nubes de Júpiter y un filtro azul resaltará los casquetes polares de Marte. Sin embargo, pese a su reducido precio, estos filtros están pensados para el astrónomo avanzado que quiere profundizar en detalles específicos.

Es un error habitual comenzar comprando uno de estos filtros de colores. Pero, en nuestra opinión, su uso es tan específico y aportan tan poca mejora que no son recomendables para empezar. Además, cambiar el color natural de los planetas es una sensación algo extraña y en ocasiones desagradable.

Filtros solares

La observación solar es peligrosa y comporta riesgos importantes. Por tanto, no recomendamos su práctica a aquellas personas recién llegadas a la astronomía. Solo aficionados con experiencia y siempre con las precauciones necesarias deberían realizar la observación del Sol. En este artículo explicamos cómo se puede observar el Sol de forma segura. Así que no vamos a entrar en más detalles en esta ocasión. Solamente indicaremos aquí que todo filtro solar debe ir siempre colocado en la apertura del tubo, cubriendo bien toda la superficie del mismo. Los filtros roscados en el ocular son muy peligrosos y no deben usarse en ninguna circunstancia.

Lámina Baader para observar el Sol Antes de comprar un filtro astronómico

Quería terminar con una serie de consideraciones a la hora de comprar un filtro astronómico.

En primer lugar, no olvides que todo sistema óptico rinde siempre como el peor de sus componentes. Con esto quiero decir que no escatimes a la hora de comprar un filtro astronómico. En general, los filtros para telescopios son caros y pueden rondar fácilmente los 100€. Si rebuscar encontrarás opciones de dudosa calidad por la mitad de precio. Puedes probar pero yo no me la jugaría.

Por otro lado, ten en cuenta que hay filtros de 1,25” y filtros de 2′‘. Compra aquel que vas a usar en función de la medida de tus oculares.

Por último, ten cuidado a la hora de comprar filtros. Hay algunos filtros de banda estrecha que son solo fotográficos, es decir, no valen para visual. Esto puede llevar a error ya que existen filtros OIII para visual y filtros OIII para astrofotografía. Ve con ojo cuando busques filtros y revisa bien antes de comprar.

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Los colores de la aurora boreal

Jue, 12/09/2019 - 10:22

Lo que más me gusta de las auroras es que no hay dos iguales. Las formas y colores de la aurora boreal son siempre diferentes, lo que hace aún más mágica la experiencia de ver la aurora boreal. En este artículo te contamos cuáles son los colores de la aurora boreal y de qué dependen.

Pero si quieres ver la aurora boreal con tus propios ojos, acompáñanos en uno de nuestros viajes astronómicos al círculo polar. Para saber más, puedes leer un resumen de nuestro viaje a Kiruna (Suecia) en marzo 2019.

¿De qué depende el color de las auroras?

Las auroras tienen formas, estructuras y colores muy diversos que además cambian rápidamente. El más habitual es el color verde pero también podemos ver auroras con colores rojizos o azulados. Entonces, ¿de qué dependen los colores de la aurora boreal?

La razón por la que las auroras tienen distintos colores la encontramos en la composición de nuestra atmósfera. Las partículas cargadas que forman el viento solar y que llegan a la Tierra interaccionan con los diferentes átomos y moléculas de nuestra atmósfera. La energía de estas partículas excita los átomos, haciendo que sus electrones den un salto cuántico, es decir, suban a un nivel de energía superior. Al volver a su estado fundamental, es decir, al bajar a su nivel de energía normal, liberan la energía adquirida en forma de fotones. Estos fotones tienen una longitud de onda característica que podremos observar a simple vista como diferentes colores. A continuación veremos qué colores muestra cada elemento de nuestra atmósfera.

Los colores de la aurora según los elementos químicos

La atmósfera está compuesta principalmente por nitrógeno (78%) y oxígeno (21%). Por tanto, los principales causantes de los colores de las auroras boreales son el nitrógeno y el oxígeno a distintas alturas o en diferentes estados. Solo el 1% restante está formado por otros gases como
el dióxido de carbono o el argón.

Aunque el oxígeno no es el elemento más abundante en la atmósfera, sí es el que resulta más fácil de ionizar al interaccionar con las partículas cargas del Sol. Así, el oxígeno es el causante del color verdoso tan característico de las auroras. Este color es el más habitual y se corresponde a una longitud de onda de 577,7 nm. Esta emisión suele ocurrir en átomos de oxígeno que se encuentran a unos 100 km de altura.

Sin embargo, existe una segunda emisión del oxígeno correspondiente a los 630.0 nm y que se traduce en colores rojizos. Esta emisión no es tan frecuente, ya que requiere de mayor energía para producirse y solo se da en capas más altas de la atmósfera, a unos 320 km de altura. Por eso, en latitudes medias, donde no es tan frecuente ver auroras boreales (por ejemplo en Irlanda o Escocia) estas suelen ser de color rojizo, ya que suelen verse a lo lejos sobre el horizonte norte y solo se alcanzan a ver las zonas más altas de las auroras.

Por su parte, el nitrógeno produce colores más rosáceos o púrpuras en las zonas más bajas de las auroras. Estos colores solo se pueden observar en auroras bastante intensas y suelen ir acompañados de un rápido movimiento.

Además, en ocasiones las partículas cargadas del Sol pueden desligar uno de los electrones más externos de los átomos de nitrógeno, produciendo así auroras de color azulado. Estas son muy poco frecuentes y difíciles de apreciar por el ojo humano.

Piensa que todos estos colores están producidos por solo dos elementos básicos: el nitrógeno y el oxígeno. Pero los colores de la aurora boreal podrían ser muy diferentes si hubiera otros elementos en nuestra atmósfera. ¡Si por ejemplo la atmósfera estuviera formada por Sodio y Neón podríamos ver auroras de color amarillo y naranja!

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¿Por qué Plutón ya no es un planeta?

Lun, 09/09/2019 - 07:00

Desde el 24 de Agosto de 2006, Plutón es considerado un planeta enano. Pero empecemos por el principio.

Plutón. Imagen tomada por la sonda New Horizons (en ella viajan parte de las cenizas de Clyde W. Tombaugh) Planeta X

Nos remontamos a mediados del XIX, cuando Urbain Le Verrier predijo la posición de Neptuno a partir de las perturbaciones de Urano. Tiempo después, los propios astrónomos llegaron a pensar que quizá otro planeta estuviese perturbando la órbita de Urano: el Planeta X.

Observatorio Lowell Percival Lowell 1904

Percival Lowell fundó en 1894 el Observatorio Lowell, en Flagstaff, Arizona. Lowell era, además de un filántropo y astrónomo de afición, una persona extremadamente metódica. Y fue este carácter metódicamente incansable el que le llevó a descubrir Plutón. Aunque, por desgracia, murió sin saberlo.

Vista del telescopio Clark, Obs. Lowell, Flagstaff, Arizona. El método para descubrir planetas

El método para descubrir el Planeta X u objetos que se mueven dentro del sistema solar es sencillo, pero requiere de constancia. Es fácil entender que los objetos que orbitan alrededor de nuestro Sol tienen un movimiento aparente con respecto a las estrellas de fondo.

Por lo tanto, si realizamos fotografías espaciadas en el tiempo del mismo campo de estrellas, estas deberían permanecer fijas mientras que los objetos que orbitan el Sol y, por lo tanto, están más cerca deberían moverse entre foto y foto.

Secuencia de imágenes tomadas con horas de diferencia. En este caso las imágenes que sirvieron para descubrir Eris.

Para comparar ambas fotografías se utilizaba un microscopio de parpadeo. Este aparato permite ver dos imágenes alternativamente y detectar cambios sutiles .

Microscopio de parpadeo con el que se descubrió Plutón. Obs. Lowell, Flagstaff Arizona

Gracias a este método, el 18 de Febrero de 1930 Clyde William Tombaugh descubrió Plutón.

El descubridor de Plutón

Clyde W. Tombaugh era un joven investigador al que le encargaron la ardua tarea de buscar el Planeta X. Para ello tenía a su disposición un astrógrafo de 13″ con el que hacía fotografías de la misma sección del cielo con varios días de diferencia. Luego analizaba con el microscopio de parpadeo las fotografías resultantes. Así, Tombaugh pudo comparar sus fotos con las de Lowell y vió que Lowell ya había fotografiado también a Plutón.

Clyde W. Tombaugh El nombre de Plutón

El descubrimiento de un nuevo planeta fue una gran noticia y corrió por por todo el mundo con rapidez. Al observatorio Lowell llegaron numerosas propuestas y de entre ellas, Plutón.

El 14 de Marzo de 1930, Falconer Madan (bibliotecario de la biblioteca Bodleian de la Uni. de Oxford) le contó a su nieta Venetia Burney el hallazgo y esta sugirió el nombre de Plutón, dios romano del inframundo.

Venetia Burney

En el Obs. Lowell hubo una votación entre Minerva, Cronos y Plutón. Este último nombre se llevó todos los votos, entre otras cosas porque las dos primeras letras (PL) coincidían con las iniciales de Percival Lowell. El símbolo para este planeta es ♇ (un P y una L).

Plutón como planeta enano

El 24 de Agosto de 2006 la Unión Astronómica Internacional redefine el concepto de Planeta. A partir de entonces, para que un objeto sea considerado planeta ha de cumplir:

  • Es un cuerpo celeste que está en órbita alrededor del Sol.
  • Tiene suficiente masa para que su propia gravedad supere las fuerzas de cuerpo rígido de manera que adopte un equilibrio hidrostático (forme una esfera).
  • Tiene que haber limpiado la vecindad de su órbita.

Plutón cumple todo menos el tercer apartado y, por lo tanto, cae en la definición de Planeta Enano:

  • Es un cuerpo celeste que está en órbita alrededor del Sol.
  • Tiene suficiente masa para que su propia gravedad supere las fuerzas de cuerpo rígido de manera que adopte un equilibrio hidrostático (forme una esfera).
  • No ha limpiado la vecindad de su órbita.

Y, para terminar esta bonita historia, Disney bautizó a una de sus personajes en honor a Plutón: Pluto. ¡Hasta la próxima!

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Cuál es la mejor época para ver la aurora boreal

Jue, 05/09/2019 - 08:26

En AstroAfición te ofrecemos la posibilidad de observar la aurora boreal de la mano de nuestros guías y expertos astrónomos. Dentro de nuestra oferta de actividades, organizamos viajes astronómicos a distintos países en busca de las luces del norte. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cuál es la mejor época para ver la aurora boreal?

Las auroras boreales se producen durante todo el año

El viento solar que da lugar a las auroras boreales no entiende de épocas ni estaciones. El Sol emite un flujo constante de partículas cargadas durante todo el año. Por tanto, en cualquier mes del año se producen las auroras. Sin embargo, no siempre son visibles.

Para ver las auroras boreales necesitamos oscuridad y esto es algo que no ocurre durante muchos meses en las latitudes propias del círculo polar. Durante los meses de verano el Sol nos acompaña durante las 24 horas del día, lo que impide por completo la observación de las auroras. No quiere decir que no se produzcan, pero no seremos capaces de verlas debido a la luz del día. Por tanto, queda descartado ver las auroras durante los meses de mayo a agosto; y sería difícil verlas durante los meses de abril o septiembre, debido a que las horas de oscuridad son todavía escasas. Así que si estabas pensando aprovechar tus vacaciones de agosto para ver las auroras, olvídalo. Hay agencias que ofertan viajes para verlas en el mes de agosto pero es algo prácticamente imposible.

Los mejores meses para ver la aurora boreal

Para ver la aurora boreal necesitamos tener oscuridad, lo que ocurre desde principios de septiembre hasta finales de abril. Pero no todo va a ser ver auroras. Es recomendable tener también algunas horas de luz para poder disfrutar de los paisajes árticos y hacer otras excursiones y visitas turísticas. Por ejemplo, en nuestros viajes a Suecia incluimos varias actividades como paseo en trineo de perros o excursiones en moto de nieve, para las que es aconsejable tener algo de luz.

Por tanto, no recomendamos ir a ver la aurora boreal durante los meses de noviembre, diciembre y enero, cuando hay 24 horas de oscuridad y las actividades disponibles se ven muy limitadas. Además, en invierno el clima de los países nórdicos puede ser muy extremo, alcanzando temperaturas de -40º. Entonces, ¿cuál es el mejor momento para ver la aurora boreal?

Ver la aurora boreal de octubre a marzo

La mejor época para ver la aurora boreales es durante los meses de octubre y marzo. En estos meses tenemos la combinación perfecta de horas de luz y oscuridad para disfrutar de excursiones diurnas y observaciones nocturnas. Dentro de ese periodo, lo mejor es aprovechar el principio del otoño (finales de septiembre y octubre) o el final del invierno (febrero y marzo). Pero dependiendo de qué país vayas a visitar te recomendamos un mes u otro.

Aurora boreal vista desde Abisko, Suecia. AstroAfición

Por ejemplo, durante el mes de octubre es probable que no hayan llegado aún nevadas intensas y podamos ver los típicos colores otoñales. Esto es ideal en un país como Islandia, donde la espectacularidad de sus paisajes, con increíbles cascadas, geysers y glaciares hacen del viaje una experiencia única y muy completa. El no tener nieve facilita además las comunicaciones y la logística del viaje.

Por otro lado, si piensas viajar a países escandinavos como Suecia, te recomendamos ir durante el mes de marzo. En estos lugares el paisaje resulta mucho más espectacular cuando está nevado y eso además nos permite hacer excursiones muy divertidas como los paseos en trineo de perros o las excursiones en motos de nieve. Si vas en otoño es posible que no haya nieve y nos puedas hacer muchas actividades. Si vas en invierno el clima será muy duro. Y si vas en verano no podrás ver auroras. Por eso, en caso de viajar a países nórdicos te recomendamos hacerlo en marzo. En AstroAfición siempre programamos nuestros viajes a la laponia sueca durante este mes para que puedas disfrutar la experiencia al máximo.

Una vez allí, lo único que necesitas para poder verlas es tener suerte con la meteorología. Por eso es importante buscar lugares como Abisko, en Suecia, donde la probabilidad de nubes es muy baja y, por tanto, las opciones de ver las luces del norte aumentan. De hecho, es un clima con tan pocas nubes y precipitaciones que durante el verano tienen problemas de sequía.

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Evolución Estelar: Estrellas Masivas

Lun, 02/09/2019 - 08:53

Las estrellas masivas evolucionan de manera diferente a las estrellas de baja y media masa. Y, aunque pudiésemos pensar que, al ser más grandes vivirán más, au contraire, evolucionan a toda máquina.

Estas estrellas masivas nacen muy grandes y llegan a la secuencia principal siendo muy grandes, como las Gigantes Azules o Supergigantes Azules. En el momento en el que se les acaba el hidrógeno pasan a ser Gigantes Rojas o Supergigantes Rojas.

Este tipo de estrellas no paran su ciclo de fusión nuclear en el Carbono, sino que crean también Neón, Oxígeno, Silicio y el duro Hierro.

La fusión nuclear termina en el hierro, éste ya no es capaz de reaccionar con otros núcleos atómicos. Y, cuando esta fusión del silicio en hierro termina, el núcleo comenzará a comprimirse, haciéndose cada vez más y más pequeño. Tanto es así que los átomos empezarán a descomponerse en neutrones, protones y electrones. Estos dos últimos, debido a esa compresión, se fusionarán convirtiéndose en neutrones, formando lo que conocemos como una estrella de neutrones.

Dos imágenes superpuestas de la Nebulosa del Cangrejo (M1) revela el rápido movimiento de la materia cercana a la estrella de neutrones (de las dos estrellas cercanas entre sí, la de más a la derecha). Línea temporal

Todo esto pasa en muy poquito tiempo, pongamos el ejemplo de una estrella de 20 masas solares.

Esta estrella fusiona hidrógeno durante unos 10 millones de años, el helio lo fusiona durante 1 millón de años, el óxigeno durante un año, el silicio durante una semana y el hierro en ¡un día!

El núcleo de la estrella llega un momento en el que no puede seguir comprimiéndose debido a la presión de degeneración de neutrones. En función de cuanta masa tenga morirá de una forma u otra.

Agujero Negro o Estrella de Neutrones

Si la estrella de neutrones tiene una masa inferior a tres masas solares, se estabilizará. Porque la presión de degeneración de los neutrones y la fuerza de repulsión de la interacción nuclear fuerte entre bariones impedirá que colapse. Estrellas muy muy pequeñas pero muy densas, del orden unas decenas de kilómetros. Esta densidad y tamaño provocan una fuerza gravitatoria brutal además, debido a la conservación del momento angular, giran extremadamente rápido. Este tipo de estrellas pueden ser pulsantes, es decir, Púlsars.

Si la estrella de neutrones está por encima de las tres masas solares, las fuerzas que mantenían la gravedad a raya no son suficientes. Recordemos que son la presión de degeneración y la fuerza de repulsión. Debido a esto, la estrella de neutrones colapsa y, toda la masa de la estrella de neutrones se verá condensada en un pequeño punto formando un agujero negro.

Simulación de una lente gravitacional provocada por un agujero negro.

Y hasta aquí la serie de Evolución Estelar, espero que os haya resultado interesante.

Aquí todos los artículos relacionados con la Evolución Estelar:

¡Nos leemos!

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Efemérides astronómicas: Septiembre de 2019

Sáb, 31/08/2019 - 23:45

Hola de nuevo. Nos encontramos en los últimos coletazos del verano, como atestigua la pronta llegada del otoño el 23 de este mes. Como sabéis siempre nos gusta buscar las relaciones que la astronomía guarda con los hechos cotidianos de nuestra vida, como puede ser la llegada del otoño.

Más allá de la obvia relación con el equinoccio, el otoño “se puede explicar” con una de las más famosas historias de la mitología clásica, con sus correspondientes personajes representados en el cielo.

EL MITO DE PERSÉFONE

La historia comienza con el mandamás del Olimpo, Zeus AKA Júpiter y Deméter (Ceres para los romanos), la diosa de la naturaleza, los cultivos y la fertilidad, presente en el firmamento como la constelación de Virgo. Tan prodigiosa pareja engendró a una hermosa joven de nombre Kore. En un momento dado Kore llamó la atención de Hades (Plutón) quien emergió de las profundidades y la raptó, convirtiéndola en Perséfone (Proserpina en la mitología romana), la diosa del inframundo.

Existen distintas versiones que atribuyen a Zeus participaciones más o menos directas en dicho rapto, sin embargo, todas coinciden en el tremendo pesar y desesperación en la que se sumió Deméter. Desde ese momento interrumpió todas las floraciones y crecimientos de plantas y se dedicó por completo a la búsqueda de su hija.

Ante la visión del erial en el que se había convertido la Tierra, Zeus decide intervenir y manda a buscar a Perséfone. Pese a su tremendo poder no puede liberarla ya que Perséfone había comido seis granos de granada, y las normas dictaban que nadie que hubiera probado bocado en el inframundo podría abandonarlo. Finalmente, Zeus y Hades negociaron y se permitió a Perséfone volver junto a su madre a cambio de permanecer seis meses, uno por cada grano de granada, en el inframundo junto a Hades.

A partir de ese momento se suceden ciclos en los que medio año Deméter y Perséfone están juntas y contentas, con lo que la Tierra prospera y florece (primavera y verano) y en el otro medio, en el que Perséfone debe permanecer en el inframundo, la tristeza embarga a Deméter y todo permanece yermo y oscuro (otoño e invierno).

Por cierto, tanto si os gusta la mitología clásica como el arte y queréis profundizar en ellos cociendo sus relaciones con la astronomía no os podéis perder nuestras observaciones temáticas sobre mitología y nuestras visitas guiadas sobre mitología en el Museo del Prado.

VISIBILIDAD PLANETARIA

De forma general nos encontramos ante una situación muy parecida a la del mes anterior en la que el protagonismo nocturno recae en Júpiter y Saturno. A grandes rasgos Mercurio, Venus y Marte están muy cerca del Sol y por tanto su visibilidad está muy condicionada. Tras la simulación del Sistema Solar de este mes pasamos a detallarlos lo que podemos esperar de cada uno de los planetas.

 

Recreación del Sistema Solar en septiembre de 2019

 

MERCURIO

El mensajero alado se encontrará en conjunción con el Sol (debe tener que entregar un paquete o algo) el día cuatro de septiembre. Esta situación va a provocar que no podamos observar el planeta hasta la cuarta semana del mes. Será necesario un horizonte O completamente despejado debido a la baja altura.

 

VENUS

Tras la oposición del planeta con el Sol que se produjo el 14 del mes pasado Venus transita por detrás del Sol en su movimiento aparente por la eclíptica. No obstante todavía se encuentra demasiado cerca del mismo como para poder distinguir su brillo entre las luces del atardecer.

 

MARTE

Una vez más nos encontramos con un planeta demasiado cerca del Sol como para poder ser observado, ya que en esta ocasión Marte alcanzará su oposición con nuestra estrella el día dos. A partir de ese momento irá adelantando cada vez más su orto respecto al amanecer, pero durante este mes se encontrará demasiado cerca para observarlo. Tan sólo será posible vislumbrarlo entre las luces del alba los últimos días de septiembre, muy bajo en el horizonte y durante un breve periodo hasta quedar enmascarado por la luz del Sol.

 

JÚPITER

A primeros de mes alcanzará su máxima altura poco antes del atardecer, por lo que será visible desde la puesta del Sol como el objeto más brillante del cielo donde permanecerá hasta su ocaso pasada la medianoche. Conforme avance septiembre su paso por el meridiano sur se irá adelantando y aparecerá cada vez más bajo en el horizonte hasta que a final de mes dejará de ser visible una hora antes de la medianoche.

 

SATURNO

Mantiene una situación similar a la de Júpiter, con la salvedad de que su orto se producirá aproximadamente dos horas después. Este hecho va a favorecer que podamos observar a Saturno en su máxima altura con un cielo más oscuro. Por el mismo motivo podremos observarlo durante todo el mes hasta pasada la medianoche.

 

URANO

A primeros de mes el planeta será visible desde una hora antes de la medianoche, alcanzando su máxima altura en las horas previas al alba. Conforme avance el mes irá adelantando su salida hasta que alcance su máxima altura en las horas posteriores a la medianoche. Permanecerá visible en el cielo hasta que la luz del Sol oculte su brillo.

 

NEPTUNO

Los gigantes helados (Urano y Neptuno) se encuentran tan lejos de nosotros que pese a su enorme tamaño sus características en cuanto a su observación se parecen más a las de una estrella que a las de el resto de los planetas. Si queremos verlos es obligatorio el uso de telescopios y aún así el aspecto que presentan en el ocular no dista mucho de el de una estrella “gorda” con unos llamativos tonos verdeazulados. Durante este mes Neptuno se situará en su máximo acercamiento a la Tierra, colocándose a “tan solo” 29UA, lo que puede suponer una buena excusa para darle un vistazo e intentar encontrar a Tritón, su gran luna.

Si nos animamos a buscar a Neptuno, el mejor momento para hacerlo será entorno a la medianoche, cerca de su culminación.

A continuación os adjuntamos las curvas de visibilidad detalladas por si son de vuestro interés. Recordad que están calculadas para un observador situado en latitud 40ºN y expresadas en horario estival centroeuropeo CEST (UTC+2).

 

 

CONJUNCIONES

Lunes 2 de septiembre: Marte en conjunción con el Sol, separación 1°04’59.1″

Miércoles 4 de septiembre: Mercurio en conjunción con el Sol, separación 1°42’22.8″

Jueves 3 de septiembre: Marte en conjunción con Mercurio, separación 0°38’30.2″

Viernes 6 de septiembre: Júpiter en conjunción con la Luna, separación 1°58’16.0″

Domingo 8 de septiembre: Saturno en conjunción con la Luna, separación 0°28’45.9″

Viernes 13 de septiembre: Neptuno en conjunción con la Luna, separación 4°10’48.0″

Mercurio en conjunción con Venus, separación 0°17’05.4″

Miércoles 18 de septiembre: Urano en conjunción con la Luna, separación 4°53’36.2″

Sábado 28 de septiembre: Marte en conjunción con la Luna, separación 3°18’00.9″

Domingo 29 de septiembre: Venus en conjunción con la Luna, separación 3°10’04.6″

 

COMETAS

Tras la sequía de los meses anteriores parece que la cosa mejora un poco, tal como avanzábamos el mes anterior en esta ocasión continuaremos con el cometa C/2018 W2 (Africano), cuyas previsiones de brillo parecen haber mejorado. Alcanzará su máximo brillo este mes y tiene una magnitud prevista de 8, por lo que bajo buenas condiciones de cielo sería asequible a observación con prismáticos. Os adjuntamos carta de localización que podéis imprimir en A4. Podéis encontrar más información del cometa en la completísima web de José Chambó.

 

Ubicación del cometa C/2018 W2 (Africano) en septiembre de 2019

 

LLUVIAS DE METEOROS

AlfaAurígidas (206 AUR): Con actividad entre el 28 de agosto y el 5 de septiembre, máximo previsto el 1 septiembre. THZ= 6. Estallidos ocasionales con meteoros muy rápidos. Radiante en la constelación de Auriga, coordenadas de radiante: 05h 37.30m, 42° 00.6′.

Perseidas de septiembre (208 SPE):  Actividad entre el 5 y el 21 de septiembre, con máximo previsto el 9 de septiembre. THZ = 5 y radiante en la constelación de Perseus, cerca de la estrella Algol (β Per).

 

Radiantes de las lluvias de meteoros de septiembre de 2019

 

EFEMÉRIDES ASTRONÓMICAS

 

lunes, 2 de septiembre de 2019

Marte en conjunción

Máx. brillo de Marte (-1.7)  

martes, 3 de septiembre de 2019

Máx. brillo de Mercurio (-1.8)

Mercurio 0.7° al N. de Marte

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Mercurio en conjunción superior

viernes, 6 de septiembre de 2019

Cuarto creciente     

Júpiter 2.3° al S. de la Luna  

domingo, 8 de septiembre de 2019

Saturno 0.0° al N. de la Luna (ocultación)

lunes, 9 de septiembre de 2019

Neptuno, máximo acercamiento a la Tierra

martes, 10 de septiembre de 2019

Neptuno en oposición  

viernes, 13 de septiembre de 2019

La Luna en el apogeo  

Neptuno 3.6° al N. de la Luna

sábado, 14 de septiembre de 2019

Mercurio 0.3° al S. de Venus

Luna llena

martes, 17 de septiembre de 2019

Urano 4.5° al N. de la Luna

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Saturno estacionario  

viernes, 20 de septiembre de 2019

Aldebaran 2.7° al S. de la Luna

domingo, 22 de septiembre de 2019

cuarto menguante

lunes, 23 de septiembre de 2019

Equinoccio de otoño  

jueves, 26 de septiembre de 2019

Regulus 3.3° al S. de la Luna

sábado, 28 de septiembre de 2019

Luna nueva

La Luna en el perigeo

Marte 4.1° al S. de la Luna

domingo, 29 de septiembre de 2019

Mercurio 1.4° al N. de Spica

Venus 4.4° al S. de la Luna

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Evolución Estelar: Más allá de la Secuencia Principal

Jue, 29/08/2019 - 08:54

Después de hablar del nacimiento y el desarrollo toca hablar de qué pasa después.

Las estrellas pueden estar durante más o menos tiempo en la secuencia principal. Pero nada es eterno y el Hidrógeno necesario para mantener las reacciones de fusión y evitar el colapso gravitatorio, tarde o temprano, se agotará. Y lo que ocurrirá después depende de la masa de la estrella.

Estrellas de Masa Intermedia

Cuando una estrella tiene una masa entre 0,5 y 9 masas solares, se considera una Estrella de Masa Intermedia.

Estas estrellas, como nuestro Sol, evolucionan muy despacio. No tienen lo que podríamos considerar una muerte violenta, mueren en forma de Nebulosa Planetaria + Enana Blanca.

Una vez que el hidrógeno del núcleo se termina, el equilibrio hidrostático se rompe, y la gravedad es capaz de vencer sobre la radiación. Esto hace que el núcleo de la estrella se contraiga, aumentando así su temperatura interna y densidad. Mientras tanto, debido a la convección, las capas externas se expanden, por lo que disminuye a su vez la temperatura externa. La estrella aumenta su tamaño externo convirtiéndose en lo que conocemos como Gigante Roja.

Al aumentar la temperatura en el núcleo se dan las condiciones necesarias para comenzar a fusionar Helio y convertirlo en Carbono. Por lo que el núcleo es cada vez más denso y las capas externas de la estrella se expanden aún más.

El final de nuestra estrella viene marcado por el momento en el que se acaba el helio en el núcleo. Además, las capas externas están tan alejadas que ya no ejercen la presión suficiente para comprimir el núcleo y desencadenar la fusión del carbono. Paralelamente la estrella es tan grande que las capas exteriores de la estrella escapan de la gravedad de la estrella, empujadas por la radiación. De esta manera se enriquece el medio interestelar de helio, carbono y un poquito de oxígeno. Dejando tras de sí una Enana Blanca, el núcleo de la estrella en el que se ha convertido el Helio en Carbono.

Sirio A (en grande, estrella tipo Am) y Sirio B (la pequeña) es una enana blanca

Estos gases aparecen iluminados debido a que la radiación de la enana blanca ioniza dichos gases. Este fenómeno lo conocemos como Nebulosa Planetaria, un millón de años después, los gases estarán tan alejados que la radiación será insuficiente como para ionizarlos.

Nebulosa Planetaria NGC7293 con la enana blanca en el centro de la misma.

Las enanas blancas se enfrían muy lentamente e, hipotéticamente, se convertirán en Enanas Negras. Digo hipotéticamente porque aún no se ha podido comprobar esta teoría de manera experimental. Esto es porque, probablemente, el universo es demasiado joven como para que alguna estrella haya llegado a esta etapa.

Estrellas de Baja Masa

Aquellas estrellas que tienen una masa por debajo de las ~0,6 masas solares son consideradas genéricamente Enanas Rojas. Hay varios tipos, pero por simplificar las consideraremos como enanas rojas.

Próxima Centauri es una enana roja.

No se ha podido observar aún que les ocurre a este tipo de estrellas cuando abandonan la secuencia principal. Como hemos visto antes, cuanta menos masa tienen las estrellas más “lentas” son evolucionando. Además estimamos la edad del Universo en unos 13800 millones de años. Tiempo ínfimo comparado con el que necesitarían estas estrellas para quedarse sin combustible.

Este tipo de estrellas no tienen la masa suficiente como para fusionar el Helio y convertirlo en Carbono. Como sí hacen sus hermanas mayores pero aún así y todo, expulsarán sus capas exteriores. Y formarán también una Enana Blanca, pero esta vez de Helio en vez de Carbono.

Y para terminar la evolución de las estrellas nos faltaría hablar de las estrellas masivas y súper masivas y de sus productos. Estrellas de Neutrones, Remanentes de Supernova y Agujeros Negros. Todo esto en el próximo artículo Evolución Estelar: Estrellas Masivas.

¡Nos leemos!

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Evolución Estelar: Secuencia Principal

Lun, 26/08/2019 - 08:54

Las estrellas, después de nacer, pueden pasar por la Secuencia Principal, ¡o no!

Como veíamos en el artículo anterior de la serie, Evolución Estelar: Nacimiento, las estrellas nacen a partir de una nebulosa molecular. Ahora os hablaré de qué ocurre después de que una estrella nace.

Pasar por la Secuencia Principal o no

A medida que la protoestrella gana masa y se contrae debido a su gravedad, su densidad y temperatura aumentan. De esto podemos deducir sencillamente que las protoestrellas son más grandes y frías que las estrellas que se encuentran dentro de la secuencia principal pero, y esto no es tan intuitivo, también son más brillantes porque son más grandes que las estrellas que se encuentran dentro de la secuencia principal. Ilustrémoslo con el diagrama de Hertzprung-Russell, que relaciona la luminosidad de una estrella con su temperatura:

Diagrama que muestra la evolución de una protoestrella desde el colapso inicial de la nube molecular hasta que llega a la secuencia principal.
Crédito: Cosmos The SAO Encyclopedia of Astronomy

Lo habitual es que las estrellas evolucionen como en el diagrama superior, aunque hay casos en los que esto no ocurre así.

A veces no pasan por la secuencia principal

Hay veces que los núcleos son demasiado masivos y se contraen demasiado rápido lo que provoca que se colapse completamente y no lleguen a fusionar hidrógeno.

En otras ocasiones, si la masa del núcleo es demasiado baja, el proceso de contracción se detendrá y no llegará a alcanzar la temperatura y presión suficientes para la fusión nuclear; lo que desencadenará otros mecanismos que harán que la estrella poco a poco se vaya enfriando y se convierta en una enana marrón.

La Secuencia Principal

Cuando una estrella comienza a fusionar Hidrógeno, se dice que ha entrado en la Secuencia Principal es, digámoslo así, la madurez de la estrella, su etapa más longeva.

La fusión nuclear de Hidrógeno se lleva a cabo en el núcleo de la estrella, de una manera estable, hasta formar Helio. Cuatro átomos de Hidrógeno (cada uno con un protón) se fusionan para dar origen a dos átomos de Helio (cada uno con dos protones y dos neutrones). Pero, ¿qué ha pasado con la masa que falta? Pues se ha convertido en energía y ha salido del reactor de fusión, del núcleo, en forma de radiación, de luz.

Cadena Protón-Protón

A continuación la reacción que se lleva a cabo en estrellas como el Sol, la Cadena protón-protón:

Cadena Protón-Protón (Wikipedia)

La reacción Protón-Protón recorre las siguientes etapas:

  • Dos núcleos de Hidrógeno (dos protones) se unen para formar un núcleo de Deuterio (un protón y un neutrón). En el proceso se crea un positrón (antipartícula del elecrón, misma masa pero carga opuesta) y un neutrino (partícula ligera y difícil de detectar).
  • Dos núcleos de Deuterio se fusionan con dos nuevos núcleos de Hidrógeno formando Helio-3 y emitiendo un fotón (ahí va la merma de energía).
  • Los dos núcleos de Helio-3 se unen formando Helio-4 y dos protones.

Como decía, esta es el proceso por el cuál una estrella con masa similar al Sol, crea Helio, pero no es el único proceso que podemos encontrar en las estrellas. Por otro lado, las estrellas que tienen más de 1.3 masas solares utilizan otro proceso llamado Ciclo CNO, donde interviene el Carbono, el Nitrógeno y el Oxígeno.

Equilibrio Hidróstatico

Volviendo a nuestra estrella, la energía emitida por la fusión del Hidrógeno hace que la estrella se expanda, o mejor dicho, esa energía impide que la estrella colapse por su propia gravedad. Este equilibrio se denomina Equilibrio Hidrostático y, siempre que se mantenga dicho equilibrio, la temperatura, luminosidad y el tamaño de la estrella permanecerán constantes.

Esquema de Equilibrio Hidrostático

Para todas las estrellas de la secuencia principal existe una relación entre la masa, la temperatura, brillo y tamaño. Las estrellas más masivas son grandes, brillantes, calientes y de un tono azulado, como las Gigantes Azules o Supergigantes. Mientras que las menos masivas, son más pequeñas, más frías, menos brillantes y más rojizas, como las Enanas Rojas.

Nuestro Sol está entre medias, ni demasiado grandes, ni demasiado calientes, ni demasiado brillantes ni demasiado tenues. Se las conoce como Enanas Amarillas.

La vida de las estrellas

La duración de esa madurez, es decir, el tiempo que transcurren las estrellas en la secuencia principal depende de la masa de su estrella. Recordemos el equilibrio hidrostático, una estrella muy masiva posee una temperatura más elevada y una presión mayor en su núcleo por lo que puede fusionar materia más rápidamente y por lo tanto radiar más energía lo que la mantiene en equilibrio sin colapsar. Pero claro, al fusionar materia más rápidamente también la consume antes, por lo que viven menos años que una más pequeña.

Por ejemplo, nuestro Sol ha estado 5.000 millones de años en la secuencia principal y estará otros 5.000 millones de años más en ella. Otro ejemplo, las Gigantes Azules tienen una vida mucho más corta, de tan solo unos millones de años. Y las enanas rojas, las menos masivas de todas, pueden permanecer en la secuencia principal billones de años (más incluso que el universo, que tiene 13.700 millones de años).

Y hasta aquí mí entrada sobre Evolución Estelar: Secuencia principal. No te pierdas la siguiente entrada de esta serie, Evolución Estelar: Más allá de la Secuencia Principal.

¡Nos leemos!

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Evolución Estelar: Nacimiento

Jue, 22/08/2019 - 08:54

Ellas nacen, evolucionan y mueren, sólo que a su ritmo, pausado pero imparable. Para nosotros, los seres vivos, las estrellas parecen prácticamente inmutables o eso le hubiese gustado a Tycho Brahe

Calidad del cielo: Seeing y transparencia

Lun, 19/08/2019 - 10:07

¿Cómo sabemos si una noche es buena o mala para la observación astronómica? ¿Es suficiente con que esté despejado para disfrutar de una buena noche? ¿Cómo medimos la calidad del cielo? ¿Cuánto afectan el seeing y la transparencia atmosférica a nuestras observaciones?

Calidad del cielo en astronomía

Para disfrutar de una buena noche de observación no solo necesitamos que no haya nubes o no tengamos contaminación lumínica. Incluso un día despejado en un lugar totalmente oscuro podemos tener una calidad del cielo pésima. ¿Cómo es posible?

En astronomía utilizamos dos parámetros fundamentales para medir la calidad del cielo: el seeing y la transparencia. Aunque en ocasiones pueden estar relacionados, estos conceptos son muy diferentes. A continuación vamosa a ver en qué afectan a nuestras observaciones astronómicas.

Seeing en astronomía

El seeing es un término utilizado en astronomía que hace referencia a la turbulencia o estabilidad atmosférica. Dicho de otro modo, el seeing se utiliza para referirse al efecto distorsionador de la atmósfera sobre los astros.

El grado de turbulencia atmosférica está directamente relacionado con las corrientes de aire de distinta densidad y temperatura. En observatorios a gran altitud como La Palma o Mauna Kea, los valores de seeing alcanza resoluciones de 0,4 segundos de arco. Por el contrario, en observatorios a baja altitud es habitual que superen valores de 1 segundo de arco o más.

Distorsión por mal seeing

En términos prácticos, el seeing se ve reflejado en el titilar de las estrellas. En buenas condiciones de seeing las estrellas no deberían apenas titilar. Por el contrario, en una mala noche, el titilar de las estrellas puede ser muy violento e incluso afectar a la tonalidad de las estrellas. Por su parte, a través del telescopio el grado de turbulencia es todavía más evidente. Las imágenes de las estrellas a través del telescopio se mostrarán temblorosas y costará enfocar si estamos en una noche con mucha turbulencia.

El seeing y la escala de Antoniadi y Pickering

Existen dos escalas para medir la calidad del seeing de una noche: la escala de Antoniadi y la escala de Pickering. Ambas son similares y se usan indistintamente. La escala de Antoniadi va del I (seeing perfecto) al V (seing pésimo) y la escala de Pickering del 1 (perfecto) al 10 (pésimo).

Escala de Pickering de calidad de seeing Cómo afecta el seeing a la observación astronómica

Durante la observación el seeing hará que las imágenes sean menos nítidas y cueste enfocarlas. Una noche de mal seeing nos obligará a reducir el número de aumentos y eliminará los detalles más sutiles en planetas y estrellas dobles.

Además, el seeing afecta especialmente a la astrofotografía planetaria, ya que las imágenes resultantes no serán nítidas y perderán detalle. Sin embargo, afecta en menor medida a la observación de cielo profundo. Esto es debido a que los detalles en objetos lejanos (nebulosas, galaxias, etc.) son más difusos y de mayor tamaño.

Júpiter fotografiado con el mismo equipo en una noche de buen seeing y de mal seeing Óptica adaptativa para solucionar el mal seeing

Los observatorios profesionales o los astrónomos amateur muy avanzados utilizan complejos sistemas de óptica adaptativa para mitigar el efecto de la turbulencia atmosférica.

Un sistema de óptica adaptativa cuenta con elemento en el tren óptico con la capacidad de deformarse varias veces por segundo, corrigiendo así en tiempo real las desviaciones de la atmósfera. Para ello se utilizan estrellas de referencia cercanas o, de no existir, se generan estrellas artificiales a partir de un potente láser. de acuerdo al patrón de seeing que tiene una estrella de referencia.

Láser para generar una estrella artificial para el uso de óptica adaptativa Transparencia atmosférica

Por otro lado, la transparencia atmosférica nos indica la claridad o lo limpio que está el cielo. Una buena transparencia nos permite observar objetos más débiles, puesto que nos deja recibir una mayor cantidad de luz. Por tanto, condiciones de buena transparencia son ideales para la observación de objetos de cielo profundo como nebulosas y galaxias.

La calima típica del verano afecta negativamente a la transparencia atmosférica

La transparencia viene definida por distintos factores como la contaminación atmosférica, el esmog, polvo en suspensión, nubes altas, etc. Y no siempre está relacionada con el seeing. Por ejemplo, después de llover el cielo tiende a tener una buena transparencia, ya que la lluvia limpia la atmósfera de partículas de polvo y smog. Sin embargo, tras una lluvia la atmósfera suele quedar poco estable. Este es el ejemplo más claro en el que podemos tener muy buena transparencia y muy mal seeing.

En general, la regla es: si hay buen seeing nos dedicaremos a observación planetaria; si hay buena transparencia, a observación de cielo profundo.

En ciudades como Madrid la contaminación dificulta la observación del cielo


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Diferencia entre cometa y asteroide

Lun, 12/08/2019 - 09:26

Cuando hablamos de lluvias de estrellas solemos hacer referencia a los cometas como los causantes de las estrellas fugaces. Así, sabemos que las Perseidas están relacionadas con el cometa Swift-Tutle. Sin embargo, la lluvia de estrellas de las Gemínidas no son provocadas por un cometa, sino por un asteroide. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre cometa y asteroide?

¿Qué diferencia hay entre un cometa y un asteroide?

Ambos cuerpos tienen características comunes o similares. Por eso, establecer una distinción entre cometas y asteroides resulta, a veces, complicado. A continuación veremos algunas de las diferencias más importantes.

Composición

Esta es una de las mayores diferencias entre cometas y asteroides. Los cometas son cuerpos formados principalmente de hielo, polvo, roca y compuestos orgánicos. Por eso, cuando se aproximan hacia el Sol se derriten con facilidad.

Por su parte, los asteroides están compuestos de metales y roca. Estos elementos son más pesados y estables, y no les afecta tanto el calor del Sol.

Cometa 21P/Giacobini-Zinner Foto: José J. Chambo Origen

Según algunas teorías, los asteroides se formaron más cerca del Sol. A esta distancia, la temperatura impidió que existiera hielo en su composición.

Por el contrario, se creé que los cometas se formaron a mayores distancias, en los límites del Sistema Solar, donde el hielo pudo permanecer intacto.

Sin embargo, algunos estudios afirman que los cometas se formaron en el interior del Sistema Solar y posteriormente fueron expulsados hacia el Cinturón de Kuiper y la Nube de Oort debido a los efectos gravitacionales de los gigantes gaseosos. Estos mismos tirones gravitacionales desvían continuamente a cometas y asteroides, enviándolos hacia el interior del Sistema Solar.

Órbitas

La mayoría de los asteroides se encuentran en el denominado cinturón de asteroides, situado entre las órbitas de Marte y Júpiter. Este cinturón contiene millones de asteroides, algunos miden centímetros y otros cientos de kilómetros. Así, las órbitas de los asteroides suelen ser más cortas y circulares.

Los cometas tienen órbitas mucho más extensas y alargadas, por lo que solo se acercan al Sol cada muchos años. Esto es debido a que los cometas tienen su origen en el Cinturón de Kuiper y la Nube de Oort. Por su parte, solo se han identificado alrededor de 4.000 cometas. Puede que en el pasado hubiera millones pero al acercarse al Sol se vaporizan hasta desintegrarse y desaparecer.

Coma y cola

Los cometas se caracterizan por sus extensas colas, normalmente de colores verdosos. La cola del cometa se produce cuando el viento solar azota la nube de gas que rodea el cometa (también llamada coma o atmósfera). Al acercarse al Sol, su cola va aumentando y nos deja imágenes espectaculares.

Partes de un cometa

Por contra, los asteroides no tienen colas. Debido a su composición, se mantienen sólidos incluso en las cercanías del Sol. Sin embargo, en 2013 se descubrió por primera vez un asteroide con una cola bastante larga. Estos asteroides, conocidos como asteroides activos, son extremadamente raros y solo se conocen trece. Se piensa que la cola de los asteroides aparece cuando son golpeados por otros asteroides, generando una nube de gas y polvo a su alrededor.

Diferencias poco claras

Aunque las diferencias suelen ser suficientes para diferenciar un cometa de un asteroide, en ocasiones se crean dudas al respecto.

La existencia de asteroides con cola es una de las principales controversias sobre esta clasificación. Un ejemplo claro es por ejemplo el asteroide Faetón, que es el causante de la lluvia de estrellas de las Gemínidas. Este asteroide es el único al que se asocia una lluvia de estrellas, lo que ha llevado a pensar en ocasiones que se trata de un cometa extinto, el cual ha perdido ya toda su coma en sus numerosas aproximaciones al Sol.

Además, algunos asteroides pueden tener una capa de hielo en su superficie, lo que podría formar una cola al derretirse. Aún así, la ciencia todavía los concibe como objetos distintos y diferenciados. Por lo que es importante que conozcamos sus características y diferencias.

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Llegan las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo, las estrellas fugaces del verano

Mié, 07/08/2019 - 07:45

Ya está aquí la popular lluvia de estrellas del verano. Como cada año, llegan fieles a su cita las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo. Aunque llevan días dejándose ver, el máximo de esta lluvia de estrellas se producirá la noche del 12 al 13 de agosto, alcanzando un máximo teórico de hasta 110 meteoros por hora. 

El origen de las Perseidas

El origen de las Perseidas lo encontramos en el cometa Swift-Tuttle. En su viaje de 133 años años alrededor del Sol, se aproxima hasta las regiones interiores del Sistema Solar, pasando muy cerca de la órbita de la Tierra.

Durante este recorrido, el cometa va dejando a su paso una nube de restos, llamados meteoroides, que se quedan más o menos estables en el espacio formando tubos meteóricos. Es la Tierra la que, en un momento determinado de su órbita, atraviesa esta nube de partículas del cometa, lo que explica que la lluvia de estrellas sea siempre en la misma época del año. Así, los pequeños fragmentos del cometa entran en nuestra atmósfera a más de 200.000 km/h, desintegrándose por el simple rozamiento con nuestra atmósfera.

La fricción que provoca nuestra atmósfera sobre estos meteoroides genera un gran calentamiento, pudiendo superar los 5.000º C. La alta velocidad de entrada y la elevada temperatura alcanzada provoca que el meteoroide se vuelva incandescente, produciendo ese brillo en el cielo que conocemos como estrella fugaz, aunque su nombre técnico es meteoro.

La Tierra atravesando los restos de polvo del Cometa Swift-Tuttle ¿Por qué se llaman Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo?

El tubo meteórico, esa nube de restos dejados por el cometa, está casualmente alineada con la constelación de Perseo. Por tanto, todas las estrellas fugaces que vemos en el cielo parecen surgir de un mismo punto en el cielo. Este punto se denomina radiante y está en la constelación de Perseo, lo que da el nombre a esta lluvia de estrellas.

Sin embargo, no quiere decir que las Perseidas solo se puedan ver hacia esa constelación. Las estrellas fugaces pueden verse en cualquier lugar del cielo, pero si trazamos una línea imaginaria marcando su origen, todas parecerán surgir de Perseo. Nuestro consejo para disfrutar al máximo de largas trazas de meteoros es mirar a unos 45º a los lados del radiante, es decir, colocarte mirando hacia el Sureste o hacia el Noroeste.

Por su parte, el nombre de Lágrimas de San Lorenzo corresponde a su cercanía con el día de San Lorenzo, que fue martirizado en una parrilla el 10 de agosto del año 258 d.C.

Las Perseidas en 2019, acompañadas por la Luna

Las Perseidas se dejan ver desde el 17 de julio hasta el 26 de agosto, por lo que llevan ya días surcando nuestros cielos. Sin embargo, el máximo de las Perseidas en 2019 ocurrirá la noche del 12 al 13 de agosto, alcanzando un máximo teórico de hasta 100 estrellas fugaces por hora. Las noches anteriores y posteriores también tendrán bastante actividad, por lo que aprovecharemos para realizar observaciones todos los días del 9 al 15 de agosto.

Por desgracia, este año la Luna nos acompañará durante los días de mayor actividad de la lluvia de estrellas. La fase de Luna llena será el 16 de agosto, dificultando la observación de los meteoros más débiles. Los días previos, del 9 al 11 la Luna estará iluminada entre un 40% y un 65%, lo que posibilitará la observación de gran parte de las estrellas fugaces.

En cualquier caso, pese a la presencia de la Luna, no debemos desaprovechar la oportunidad de observar uno de los fenómenos astronómicos más importantes del año. Las noches de verano, el buen tiempo, los cielos despejados y el frescor de la noche invitan a salir a contemplar el cielo. No lo dudes y sal al campo, acompañado siempre de una tumbona, manta, comida y buena compañía. Seguro que disfrutarás de una noche bajo las estrellas y podrás ver unas cuantas estrellas fugaces. Si además nos acompañas en una de nuestras actividades, tendrás la oportunidad de observar Júpiter, Saturno y la Luna a través de los telescopios, además de nebulosas y cúmulos de estrellas de nuestra galaxia. ¿Te vienes?

Perseidas desde el IAC. Autor Daniel López Excursiones para ver las Perseidas

En AstroAfición organizamos, del 9 al 15 de agosto, diferentes actividades para observar las Perseidas cerca de Madrid. En todas las actividades aprenderás qué son las Perseidas y porqué son tan populares. Os enseñaremos a reconocer las estrellas y constelaciones más importantes del cielo y llevaremos nuestros telescopios para que también podáis ver nebulosas, galaxias y cúmulos de estrellas.

  • Perseidas en Madrid.Nos vamos hasta la Sierra de Madrid para ver la lluvia de estrellas. Varias salidas de observación para disfrutar de las estrellas fugaces desde un paisaje natural único a las faldas de La Pedriza.
  • Perseidas en Yebes, Guadalajara. Nos alejamos de Madrid para poder observar un cielo oscuro. Desde la provincia de Guadalajara, junto al Observatorio Astronómico de Yebes, y a menos de 1h de Madrid, podremos disfrutar de muchas estrellas fugaces.
  • Astrónomo por un día. Una noche pensada para que niños y familias disfruten de una noche muy especial con experimentos, estrellas fugaces y observación con telescopios. En Colmenarejo, Madrid.
  • Mitología de las Perseidas. ¿Quieres descubrir las leyendas que esconden las Lágrimas de San Lorenzo? Descubre las historias mitológicas de las Perseidas y las constelaciones más importantes del cielo desde El Boalo, Madrid.
  • Senderismo astronómico. Aprovechando las noches de Luna llena, haremos una ruta muy especial por la Sierra de Madrid. Disfruta de un paseo bajo la luz de la luna y vive una noche de Perseidas diferente.
  • Cata de vino bajo las estrellas. Maridamos la astronomía con uno de los mejores vinos de la Comunidad de Madrid. Visitaremos los viñedos de Las Moradas en San Martín de Valdeiglesias, probaremos sus mejores vinos y pasaremos la noche observando a través del telescopio y disfrutando de las estrellas fugaces.
  • Cata de vino bajo la Luna. Desde Arganda, pasaremos una noche de observación astronómica desde los viñedos de Vinícola de Arganda. Telescopios, vino y estrellas fugaces muy cerca de Madrid.

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Dónde ver las estrellas en Madrid

Lun, 05/08/2019 - 08:27

La contaminación lumínica que ilumina el cielo hace complicado ver las estrellas desde Madrid. Ese exceso de iluminación artificial oculta gran parte de las estrellas del cielo y es la culpable de que muchos madrileños no hayan visto nunca la Vía Láctea. Y es una auténtica pena porque disfrutar del cielo es una experiencia impresionante y al alcance de todo el mundo.

De hecho, Madrid esconde multitud de lugares emblemáticos para los aficionados a la astronomía y los amantes del espacio. Hace tiempo os contamos 6 planes imprescindibles en Madrid para los amantes del espacio, y hoy queremos acercaros los mejores lugares para ver las estrellas en Madrid.

Lugares para ver las estrellas en Madrid

Está claro. Para ver las estrellas hay que salir de la ciudad. Las luces urbanas son el principal enemigo de los aficionados a la astronomía. Pero estás equivocado si crees que no se puede encontrar un cielo limpio y estrellado cerca de Madrid.

Por suerte, todavía podemos encontrar rincones en la Comunidad de Madrid desde donde poder disfrutar del cielo. Quizá no estén a la altura de los cielos de Canarias o Atacama, pero son lugares desde donde poder ver las estrellas sin tener que viajar miles de kilómetros. De hecho, basta con alejarnos tan solo alejarnos unas decenas de kilómetros de Madrid para encontrar pequeños paraísos astronómicos.

Observación con telescopio en Navacerrada, Sierra de Madrid

En la Sierra de Madrid podemos encontrar muchos sitios donde todavía disfrutar de la astronomía. Es precisamente en esta zona donde concentramos la mayor parte de nuestros cursos de astronomía y observaciones astronómicas.

Si quieres, puedes acompañarnos en nuestro Tour Estelar en Colmenarejo, en nuestras noches de mitología en El Boalo o en nuestras rutas de senderismo astronómico en La Pedriza. Y es que la Sierra de Madrid sigue ofreciendo rincones desde donde disfrutar de las estrellas.

Pero es evidente que cuanto más nos alejemos, más oscuro será el cielo y más estrellas podremos llegar a ver. Por eso, en ocasiones especiales como la lluvia de estrellas de las Perseidas, nos alejamos un poquito más para disfrutar de un cielo espectacular. Así, realizamos algunas actividades las en zonas que, aún estando fuera de Madrid, siguen estando a una distancia razonable como para ir y volver en el día. Estamos hablando de las Navas del Marqués, en Ávila, o Yebes, en Guadalajara. Y también realizamos escapadas de fin de semana a Toledo, en las que visitamos un observatorio astronómico y pasamos la noche en un hotel rural para, a la mañana siguiente, observar el Sol con telescopios.

Además de estos lugares también puedes probar con el Pantano de San Juan, cerca de San Martín de Valdeiglesias; la Silla de Felipe II en El Escorial; Rascafría, Lozoya o la Sierra del Rincón.

Ver las estrellas desde el centro de Madrid

Pero, ¿quién ha dicho que no se puede disfrutar de la astronomía desde el centro de Madrid? Si no quieres coger el coche, no te preocupes.

En Madrid todavía hay existen miradores desde los que ver las estrellas, o al menos unas pocas. Nosotros siempre recomendamos salir fuera de la ciudad pero si no quieres, también puedes probar con la Casa de Campo, la Dehesa de la Villa o, un poco más lejos, el Parque Juan Carlos I o el parque de las Siete Tetas en Vallecas.

En AstroAfición queremos llevar la astronomía a todo el mundo y, por eso, en ocasiones también llevamos nuestros telescopios a la ciudad. Te sorprenderá la cantidad de cosas que se pueden a través del telescopio en nuestras observaciones urbanas. Ver los cráteres de la Luna o los anillos de Saturno a través del telescopio es una experiencia difícil de olvidar y que podemos disfrutar sin salir de Madrid.

Observacion Astronómica Urbana

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Efemérides astronómicas: Agosto de 2019

Mié, 31/07/2019 - 22:20

Tras un intenso mes de julio en el que los dos principales centros de interés han sido el cincuenta aniversario de la llegada del hombre a la Luna (¡sorpresa!, el hombre llegó a la Luna y no una, sino seis veces por añadidura) y el medianamente deslucido eclipse parcial de Luna llegamos a uno de nuestros meses favoritos astronómicamente hablando.

El motivo no es otro que la lluvia de meteoros de las Perseidas, momento en el que como equipo intentamos echar el resto y programar un montón de actividades en días y lugares distintos para que nadie que quiera disfrutar de este espectáculo con nosotros se quede sin hacerlo.

Aquí tenéis un completísimo artículo en el que Roberto os explica todo lo que hay que saber sobre las Perseidas, consejos para conseguir observarlas de la mejor manera posible y un enlace  a las actividades que hemos programado para este año, seguro que encontráis la vuestra.

 

VISIBILIDAD PLANETARIA

Como cada mes comenzamos esta sección con una ilustración que representa la posición de los planetas del Sistema Solar a principios de Agosto. Podéis descargarla para utilizarla como fondo de escritorio haciendo clic sobre la propia imagen. Recodad que esta imagen tiene fines puramente ilustrativos y no se respetan las escalas de tamaño y distancia.

 

Posición de los planetas del Sistema Solar en agosto de 2019

 

Mercurio

Será visible antes del amanecer. Conforme avanza el mes irá aumentando su distancia aparente respecto del Sol, hasta alcanzar su máxima separación el día 10, que se encontrará en máxima elongación O.

A partir de ese momento volverá a acercarse paulatinamente al Sol, recortando otra vez el tiempo disponible de observación.

 

Venus

Durante este mes el planeta se encontrará demasiado cerca del Sol como para poder observarlo, ya que alcanzará la conjunción superior el día 14 de agosto, situándose detrás del Sol desde nuestro punto de vista.

 

Marte

Situación muy similar a la de Venus, Marte se encamina hacia su conjunción solar el dos de septiembre, por lo que durante este mes quedará oculto por la luz del Sol.

 

Júpiter

Alcanzará su máxima altura en las horas previas al atardecer, momento desde el que será visible hasta bastante después de medianoche. Conforme avance el mes comenzaremos a verlo más cerca del horizonte, acortando su tiempo de observación poco a poco

 

Saturno

Podremos encontrar a Saturno a la izquierda de Júpiter, respecto al que retrasará su orto aproximadamente dos horas. Alcanzará su máxima altura en el cielo entrono a la medianoche y será visible gasta las horas previas al alba.

 

Urano

Su orto se producirá aproximadamente dos horas tras el comienzo de la noche, siendo las horas previas al amanecer las más adecuadas para observarlo, al encontrarse en su máxima altura.

 

Neptuno

Visibilidad muy parecida a la de su gemelo helado, con la salvedad de que el tránsito por el meridiano se producirá aproximadamente tres horas antes que el de Urano.

A continuación os adjuntamos las gráficas de visibilidad planetaria para aquellos de vosotros que necesitéis una información más detallada.

 

Curvas de visibilidad planetaria en agosto de 2019

 

CONJUNCIONES

 

 

Jueves 1 de agosto.

Luna a +0° 44’ 51’’ de Marte.

 

Sábado 10 de agosto.

Luna a +1° 39’ 38’’ de Júpiter.

 

Lunes 12 de agosto.

Luna a +0° 18’ 54’’ de Saturno.

 

Sábado 17 de agosto.

Sábado 24 de agosto.

Viernes 30 de agosto.

Luna a +3° 58’ 44’’ de Neptuno.

Venus a +0° 17’ 25’’ de Marte.

Luna a +1° 08’ 43’’ de Mercurio.

Luna a +2° 28’ 38’’ de Marte.

Luna a +1° 53’ 46’’ de Venus.

 

COMETAS

Tal como os hemos indicado en los meses anteriores nos encontramos inmersos en una época poco atractiva en lo relativo a la observación de cometas, tanto es así que nos resulta difícil encontrar alguno que recomendaros.

El mes pasado basamos nuestra elección en el atractivo que podría tener fotografiar juntos un cometa y un asteroide. En esta ocasión hemos elegido el Cometa C/2018 W2 (AFRICANO) que pese a tener una magnitud aparente bastante débil permanecerá muy bien posicionado durante todo el mes.

Se trata de un cometa que alcanzará su distancia más corta a la Tierra a finales de mes, momento en el que se estima que podrá alcanzar magnitud 10. Os dejamos las cartas de localización, que podéis descargar e imprimir en A4.

 

Localización del Cometa C/2018 W2 (AFRICANO) en agosto de 2019

 

Zona localización ampliada. Cometa C/2018 W2 (AFRICANO)

 

LLUVIAS DE METEOROS

Durante el mes de agosto se registra una gran actividad, aunque una buena parte de ella pertenece a lluvias menores con poca actividad o radiantes poco claros. esto es así hasta el punto de que en la actualidad la IMO ha descartado muchos de ellos, por lo que nos limitaremos a los dos más importantes.

12-13 de agosto: Máximo de la lluvia de meteoros de las Perseidas (007 PER), actividad desde el 17 de julio al 24 de agosto, THZ 110. Cometa: 109P/Swift-Tuttle. Radiante en Perseo, AR 48º, DE +58º.

18 de agosto: Lluvia de meteoros Kappa-Císnidas (012 KCG) , enjambre con poca actividad y no muy bien estudiado. Existen discrepancias entre las fechas propuestas habitualmente y las observaciones más  recientes. Actividad probable entre el 3 y el 25 de agosto, con máximo previsto el 18 de agosto, THZ 3. Radiante en Cygnus, AR 286º, DE +59º.

 

Radiantes de las lluvias de meteoros de agosto de 2019

 

EFEMÉRIDES ASTRONÓMICAS

 

jueves, 1 de agosto de 2019 Luna nueva Marte 1.7° al S. de la Luna viernes, 2 de agosto de 2019 La Luna en el perigeo Regulus 3.2° al S. de la Luna miércoles, 7 de agosto de 2019 Cuarto creciente jueves, 8 de agosto de 2019 Venus en el perihelio sábado, 10 de agosto de 2019 Júpiter 2.5° al S. de la Luna Mercurio máx. elongación O. (19.0°) domingo, 11 de agosto de 2019 Júpiter estacionario lunes, 12 de agosto de 2019 Urano estacionario Saturno 0.0° al N. de la Luna (ocultación) martes, 13 de agosto de 2019 Máximo Perseidas 2019 miércoles, 14 de agosto de 2019 Venus en conjunción superior jueves, 15 de agosto de 2019 Máx. brillo de Venus (-3.9) Luna llena sábado, 17 de agosto de 2019 La Luna en el apogeo Neptuno 3.7° al N. de la Luna domingo, 18 de agosto de 2019 Marte 0.7° al N. de Regulus Máximo Kappa Císnidas 2019 martes, 20 de agosto de 2019 Mercurio en el perihelio miércoles, 21 de agosto de 2019 Venus 1.0° al N. de Regulus Urano 4.6° al N. de la Luna viernes, 23 de agosto de 2019 Cuarto menguante sábado, 24 de agosto de 2019 Aldebaran 2.4° al S. de la Luna Venus 0.3° al N. de Marte lunes, 26 de agosto de 2019 Marte en el afelio jueves, 29 de agosto de 2019 Mercurio 1.4° al N. de Regulus viernes, 30 de agosto de 2019 Regulus 3.2° al S. de la Luna Mercurio 1.9° al S. de la Luna Marte 3.1° al S. de la Luna Luna nueva La Luna en el perigeo Venus 2.9° al S. de la Luna

 

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El ciclo lunar no es de 28 días

Lun, 29/07/2019 - 09:11

No. La Luna no tarda 28 días en dar una vuelta alrededor de la Tierra. A todos nos han enseñado en el colegio que el ciclo lunar es de 28 días, pero en realidad es de 29 d 12 h 44 min 2.8016 s de media, o abreviado 29 días y medio.

El ciclo lunar

Primero entendamos el Ciclo Lunar como la totalidad de las fases que puede tomar la Luna:

  1. Luna nueva o novilunio, luna completamente oscura.
  2. Luna creciente, iluminada entre un 1% y un 49%
  3. Cuarto creciente, iluminada un 50%.
  4. Luna gibosa creciente, iluminada entre un 51% y un 99%.
  5. Luna llena o plenilunio, iluminada al 100%.
  6. Luna gibosa menguante, iluminada entre el 99% y el 51%.
  7. Cuarto menguante, iluminada al 50%.
  8. Luna menguante, iluminada entre un 49% y un 1%.
Fases lunares, libración y
diferencia de tamaño angular entre afelio – perihelio vistas desde el hemisferio Norte. Periodo Sinódico

El tiempo que transcurre entre una fase y la misma fase del siguiente ciclo lunar es de 29 d 12 h 44 min 2.8016 s de media. Esto es lo que se conoce como periodo sinódico o mes sinódico. El hecho de que el valor dado sea un promedio se debe a que la órbita terrestre es elíptica y, por tanto, la velocidad angular de la Tierra varía.

El período sinódico de la Luna es el tiempo que tarda nuestro satélite en estar exactamente en la misma posición con respecto al dúo Tierra-Sol, o lo que en Grecia se denominaba estar en sizigia. Es precisamente la posición que adopta con respecto a esta pareja la que provoca las fases lunares. Por tanto, el periodo sinódico marca el tiempo que pasa entre dos fases iguales.

Periodo Sidéreo

Hay otro período, y es el que lleva a confusiones, llamado periodo sidéreo o periodo sideral. Este periodo es el que determina el tiempo que tarda la luna en dar una vuelta completa alrededor de la Tierra.

El periodo sideral no tiene en cuenta la posición de la Luna con respecto del Sol. Es decir, solo contempla que la Luna alcance la misma posición respecto a la Tierra, aunque esta no haya alcanzado la misma fase de iluminación. El periodo sideral de la Luna es de 27 d 7 h 43 min 11.6 s ó 27,321661 días.

Entonces, ¿por qué se cree que el ciclo lunar es de 28 días?

Existe una confusión generalizada respecto al periodo sinódico y al periodo sidéreo. Tanto es así que muchas personas piensan que el ciclo lunar de es de 28 días. Sin embargo, este valor no tiene ningún sentido físico, puesto que se obtiene simplemente de hacer la media entre ambos periodos.

En la imagen superior podemos observar como la Luna orbita alrededor de la Tierra a medida que esta última orbita alrededor del Sol. El segmento verde de la derecha indica la diferencia entre el tiempo que tarda la Luna en completar una vuelta alrededor de la Tierra (periodo sidéreo) con respecto al tiempo que tarda en volver a alinearse con respecto a la Tierra-Sol (periodo sinódico).

Por tanto, a los observadores situados en la Tierra el periodo que nos importa es aquel entre fases, es decir, el periodo sinódico (29 días y medio). Sin embargo, un observador situados en otro planeta podría afirmar que la Luna gira alrededor de la Tierra cada 27 días.

Esperamos que esta explicación os sirva para entender los dos periodos y para no continuar expandiendo el error de que al periodo lunar es de 28 días.

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